Hace dos navidades, cuando Sus Majestades de Oriente pasaron por casa, dejaron un kit para hacer una Tilda. Era un ángel del jardín. Nunca había hecho una y le tenía muchas ganas. Las instrucciones venían en noruego, pero afortunadamente tenía el libro en el que venía explicado el paso a paso en castellano. Como tenía montones de cosas empezadas la fui dejando, la fui dejando, hasta que hace unos días decidí ponerme a ello. Hemos estado pasando unos días en Panticosa esta Semana Santa. Mi marido y mis hijas se iban a esquiar a las 10 de la mañana y volvían a las 5 de la tarde... y yo me he pasado las horas muertas cosiendo. Así ha nacido Panti (bautizada así en honor de su lugar de nacimiento). ¡Es más guapa!
Pensé que lo que más lata me iba a dar sería la chaqueta y el pelo (le tenía pavor al pelo), pero contra todo pronóstico lo peor ha sido colocar la falda en su sitio. Los zapatos tampoco han sido fáciles, porque son muy pequeñitos. A sus pies podéis ver la rosa que debería sujetar en sus manos, pero me da pena ponérsela y taparle la ropita.
Y aquí está, ya en casita, custodiando la joya de la corona, mi cajón de imprenta.
Desde luego no será la última que haga.





